Abro mi cuerpo cual mariposa
para que lo avances,
/y lo redescubras/
Mis sentidos rebozan
henchidos de tu aliento voraz
...
y me atrapas
...
Dispuesta, me tienes, cual ave
a tu encuentro,
libre,
voy sintiendo mi voluntad,
ora tuya,
ora nuestra,
con tus besos.
¿Qué es esto que abarca mi piel
elevándola esta mañana?
¿Y las noches eternas en que
retozamos de deseo y placer?
¿Por qué disfruto del sólo contacto
de tu voz agitada,
embargándome el alma
avivándome el ser?
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