jueves, 25 de enero de 2018

No todo el aire huele a amor...

se dispersa 

el polen-pesadilla
de alérgicos,

el olor concentrado 
del césped acabado de podar,

la sangre derramada
de inocentes, en la acera,

la voz incontenible
del que su pena arrienda
desbordado de penurias.



No todo el aire huele a amor...

y sin embargo,
algunas veces lo contiene

tan nítido
tan suelto
entre sus alas.
¿Qué haré de ahora en más?
estoy enamorada,
lo siento lo vivo lo padezco.

¿Qué haré de ahora en más?
estoy asustada,
lo tiemblo lo erizo lo huelo.

Hay una noche, 
un momento,
un encuentro,
que instalado en el recuerdo
te atrae incansablemente
a mis brazos.

Hay un beso,
un gesto,
un gemido,
que acobardado en el secreto
te acuna en mi regazo.

Y hay tanto corazón,
tanto fuego sin consumir
tanta sed sin saciar aún,
tantas palabras sin pronunciar,
tanta ansia, tanta espera,
tanta fantasía pernoctando entre
los dedos.

Que no sé ¡Oh, miedo! qué haré contigo.
Que no sé ¡Oh, amor! si continuar...
Abro mi cuerpo cual mariposa
para que lo avances,
/y lo redescubras/

Mis sentidos rebozan
henchidos de tu aliento voraz
...
y me atrapas
...


Dispuesta, me tienes, cual ave
a tu encuentro,


libre,

voy sintiendo mi voluntad,
ora tuya,
ora nuestra,
con tus besos.

¿Qué es esto que abarca mi piel
elevándola esta mañana?
¿Y las noches eternas en que
retozamos de deseo y placer?


¿Por qué disfruto del sólo contacto
de tu voz agitada,
embargándome el alma
avivándome el ser?